Cómo comprobar una copia de archivos sin tocar el original
Un ensayo pequeño de restauración a una carpeta nueva, con registro de resultados y límites claros de lo que se ha verificado.
Para comprobar una copia, recupera una muestra a una carpeta nueva y contrástala con lo que esperabas encontrar. No restaures encima del único original ni consideres suficiente que una aplicación diga «completado». El objetivo es verificar una recuperación concreta sin poner en riesgo el conjunto de partida.
La guía de copias de seguridad de INCIBE destaca la importancia de probar restauraciones. Es una guía orientada a empresas; aquí aplicamos esa idea a un ensayo doméstico pequeño, sin convertirlo en una certificación de seguridad.
Prepara una muestra que no contenga recuerdos irremplazables
Si estás aprendiendo, usa documentos ficticios creados para la prueba. Puedes incluir un texto corto, otro con tildes y una subcarpeta. Si verificas una copia existente de archivos reales, conserva el origen y elige un destino vacío diferente, con espacio suficiente. No subas nada a un servicio nuevo para realizar este ensayo.
Anota la fecha, el origen esperado y el destino de restauración. Comprueba que no son la misma ruta y que la herramienta no va a sobrescribir contenido. Si el diálogo no deja claro el destino, no continúes por intuición.
Una comprobación en dos niveles
Primero revisa la estructura: número de archivos de la muestra, nombres, subcarpetas y tamaños. Eso puede revelar una carpeta omitida, pero no garantiza que el contenido sea idéntico o legible.
Después abre archivos representativos con una aplicación que ya tengas. Comprueba la información esperada y los caracteres. Para una revisión técnica adicional puede compararse el contenido o su huella, como hicimos con textos sintéticos. Una huella no sustituye abrir un formato que quieras poder usar en el futuro.
No es necesario abrir todos los elementos para una primera muestra; sí es necesario registrar qué quedó fuera. «Se abrieron tres documentos de prueba» es una descripción útil. «La copia está garantizada» no lo es.
Nuestro ensayo, con su alcance exacto
Creamos cuatro archivos de texto ficticios en un origen de prueba. Los copiamos conservando subcarpetas y restauramos esa copia a un tercer destino nuevo. Después comparamos las rutas relativas y las huellas SHA-256 de los cuatro archivos.
El resultado fue cuatro archivos copiados, cuatro restaurados y correspondencia de bytes en todos ellos. Volvimos a calcular el manifiesto del origen y permaneció igual. No borramos el origen para simular una pérdida: no hacía falta para comprobar esa restauración a otra ruta.
Todo ocurrió dentro del mismo ordenador. Por tanto, la prueba no acredita independencia física de soportes, recuperación tras avería del disco, funcionamiento sin credenciales ni restauración cloud. Tampoco se probaron imágenes, vídeos o documentos de una suite ofimática.
Si falta algo, conserva evidencias antes de repetir
Cuando un archivo no aparece o no se abre, anota su ruta y el mensaje que muestra la herramienta, sin registrar datos privados innecesarios. No reemplaces inmediatamente la copia antigua ni repitas una sincronización que pueda propagar cambios desconocidos. Primero comprueba que elegiste la versión y el conjunto correctos.
Un problema de permisos, un archivo no descargado o una carpeta excluida requieren decisiones distintas. Esta guía no diagnostica esos casos ni justifica desactivar controles de seguridad. Si no puedes determinar el alcance, conserva el material y busca ayuda específica.
La acción útil es completar una ficha: muestra elegida, destino nuevo, archivos recuperados, comprobaciones realizadas y limitaciones. Después decide cuándo repetirla. Para planificar la capacidad de las copias puedes usar el ejemplo de espacio; para distinguir funciones, vuelve al mapa de sincronización y recuperación.